ARTRITIS E INFLAMACIÓN


Sin embargo puedes volver a tener una buena calidad de vida si se trata bien.

Existen distintos tipos de artritis e inflamación que pueden afectar la columna. Afortunadamente, existen también muchas opciones para su tratamiento.

Haga clic en las pestañas siguientes para saber más sobre los diferentes síntomas y tratamientos para cada condición, y sepa cómo obtener un diagnóstico apropiado.

Espondilitis Anquilosante

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante (EA) se considera un trastorno reumatológico de la columna vertebral. Se clasifica dentro de las llamadas artropatías seronegativas. Esta inflamación podría eventualmente llevar al desgaste de las articulaciones, lo que causa rigidez y reducción del rango de movilidad (más conocido como anquilosis). Afecta con frecuencia a la cadera y a otras articulaciones periféricas. La raíz latina de la palabra anquilosis es la voz en esta lengua que significa “doblado” o “torcido”.

¿Cuáles son los síntomas?

La EA generalmente ataca a las personas entre la adolescencia y la edad de 40 años. El paciente clásico con EA es un hombre entre las edades de 15 y 40 años con dolor en la espalda baja intermitente y sordo, así como rigidez paulatina en el área que se desarrolla con el pasar de los meses o los años. A pesar de que en algún momento se creyó que la EA afectaba predominantemente a los hombres, también se sabe de casos de dicha condición en mujeres. Al parecer, las mujeres presentan una enfermedad espinal menos progresiva, pero suelen afectar severamente a las articulaciones periféricas.1

¿Qué causa la espondilitis anquilosante?

Se desconoce de la EA, pero se sabe que existe una predisposición genética a la misma. Las personas con EA generalmente presentan rigidez muscular por las mañanas que puede tener una duración de entre unos cuantos minutos hasta por un par de horas, muchas veces acompañada de fatiga. La inactividad prolongada puede causar más dolor y rigidez en la espalda, diferente a las demás condiciones en la espalda baja (las cuales mejoran con el descanso). Los pacientes con EA pueden presentar dolor y rigidez en los hombros, caderas u otras articulaciones. Después de algunos años de padecer esta condición, podría presentarse dolor en la parte media o superior de la espada, así como una rigidez que comienza en la columna y que culmina en el cuello. Existe una deformidad común asociada con la EA llamada cifosis rígida, la cual se presenta en individuos con posturas corporales rígidamente inclinadas hacia el frente.

¿Cómo se diagnostica?

La espondilitis anquilosante generalmente se diagnostica después de que los médicos realizan una valoración, un examen físico y obtienen los rayos x correspondientes del laboratorio. El diagnóstico de EA se puede realizar mediante una prueba sanguínea común que detecta la presencia o ausencia de un marcador específico en la sangre denominado antígeno de leucocitos humanos B27 (HLA-B27). El resultado positivo de las pruebas, así como otras correlaciones clínicas, podrían ayudar a determinar un diagnóstico certero de EA.

¿Cómo se trata la espondilitis anquilosante?

El objetivo fundamental del tratamiento de la espondilitis anquilosante es aliviar el dolor y la rigidez, al mismo tiempo que se previenen las deformidades en la columna y otras complicaciones. El tratamiento será mucho más exitoso si se aplica antes de que la EA cause daños irreversibles a las articulaciones. Los agentes antiinflamatorios no esteroideos (AINES) pueden ser útiles para ayudar a aliviar la inflamación, el dolor y la rigidez. En caso de no presentar mejora, el médico podría sugerir el uso de bloqueadores del factor de necrosis tumoral (TNF). Estas inyecciones funcionan de manera distinta a las AINES, pero también ayudan a reducir la inflamación, el dolor y la rigidez. La terapia física también puede ayudar a aliviar el dolor, al mismo tiempo de que se incrementa la fuerza y la flexibilidad.

La mayoría de las personas con EA no requieren cirugía. Sin embargo, tu doctor puede recomendarte este tratamiento en caso de que presentes dolor o daño articular severo. No existe ningún tratamiento que detenga la progresión de esta condición; el tratamiento es únicamente sintomático. Los pacientes con EA deberán de ser especialmente cuidadosos de no caerse, puesto que las fracturas pueden no ser diagnosticadas y traer resultados devastadores. Las fracturas pueden también ser difíciles de tratar, y podrían requerir de cirugías extensivas.

Artropatía Facetaria

¿Qué es la artropatía facetaria?

Las articulaciones facetarias conectan los cuerpos vertebrales entre sí y, así como la cadera o las rodillas, estas pueden sufrir de artritis y causar dolor, lo que puede ser el origen de algunos dolores de espalda. Las articulaciones facetarias se encuentran en la parte dorsal de la columna, y su función es contrabalancear los discos intervertebrales. Ayudan a mantener una alineación normal en las vértebras y a limitar el movimiento. Al dolor y al malestar ocasionado por la degeneración y la artritis en esta parte de la columna se le conoce como artropatía facetaria, lo cual simplemente significa que existe una anomalía en las articulaciones facetarias.

¿Cuáles son los síntomas de artropatía facetaria?

La mayoría de los pacientes que presentan artropatía facetaria presentan molestias en la espalda baja que empeoran con la torsión, al ponerse de pie o al doblarse hacia atrás. Generalmente el dolor se localiza en un punto de la columna vertebral y, a diferencia del dolor y el entumecimiento generalmente ocasionado por el desplazamiento de discos o por ciática, éste generalmente no se expande a los glúteos o a las piernas.

Conforme las articulaciones facetarias se vuelven artríticas generan espolones (pequeñas protuberancias o proyecciones de huesos) que pueden disminuir la cantidad de espacio disponible para que las raíces nerviosas puedan salir por el canal espinal. Esto puede causar el desarrollo de estenosis espinal, otra condición que puede ocasionar dolor, entumecimiento y debilidad en los glúteos y las piernas.

De hecho, las personas con artropatía facetaria generalmente presentan otras condiciones que contribuyen a la aparición de estos síntomas. Además de la estenosis espinal, es posible que los síntomas se presenten también por la aparición de artritis en otras partes de la espina dorsal o debido a enfermedad degenerativa de disco (una parte natural del proceso de envejecimiento en donde los discos intervertebrales pierden flexibilidad, elasticidad y sus características amortiguadoras).

¿Cómo se diagnostica la artropatía facetaria?

Para determinar si la causa de su dolor de espalda es la artropatía facetaria, tu médico deberá recomendar realizarte las siguientes pruebas:

  • Examen CT (TAC) o un examen de resonancia magnética, puesto que esto ayudará a evidenciar si existe degeneración en las articulaciones facetarias, incluso en las personas con dolor leve a moderado.
  • Exploración ósea, la cual muestra las áreas de inflamación activa en la columna.

Otra forma de ayudar a confirmar este diagnóstico es a través de la inyección de anestésicos locales y antiinflamatorios esteroides directamente en las articulaciones facetarias afectadas. Si la inyección alivia el dolor, es muy probable que la causa de los síntomas sea la artropatía facetaria.

¿Cómo se trata la artropatía facetaria?

Existen diferentes opciones para el tratamiento del dolor y los síntomas causados por la artropatía facetaria:

  • Tratamientos no quirúrgicos – El tratamiento inicial para la enfermedad de las articulaciones facetarias incluye evitar los movimientos que causan el dolor en dichas articulaciones (tales como torsión constante, levantamiento de objetos o estirarse la espalda baja), una serie de medicamentos antiinflamatorios y terapia física que incluya ejercicios de estiramiento y fortalecimiento para mejorar la resistencia de los músculos en la espina lumbar.
  • Inyecciones – Las inyecciones epidurales de esteroides pueden utilizarse para aliviar ciertos dolores y molestias de la artropatía facetaria al disminuir la inflamación que está ocasionando este tipo de artritis. Desafortunadamente, esta solución no es permanente puesto que el dolor podría regresar después de algunos meses.
  • Ablación de las articulaciones facetarias – Existen algunas técnicas que han sido desarrolladas recientemente cuyo objetivo es intentar aliviar el dolor de la artropatía facetaria mediante la destrucción permanente de los nervios que se encuentran en el lugar del dolor. Estos procedimientos utilizan sondas eléctricas pequeñas que se insertan a través de la piel en el área donde se encuentran los nervios de las articulaciones facetarias, a través de la cual se envía una corriente eléctrica que destruye el nervio. A este procedimiento se le denomina ablación nerviosa sinuvertebral.
  • Cirugía de la espalda – En otras situaciones, la cirugía de la espalda podría ser una opción para aliviar el dolor causado por la artropatía facetaria. Esto generalmente ocurre cuando existe evidencia de compresión nerviosa según el alargamiento de las articulaciones facetarias u otras condiciones presentes en la espina lumbar (tales como enfermedad degenerativa de disco, inestabilidad espinal, o estenosis espinal) que necesitan ser tratadas a través de un procedimiento quirúrgico. Durante la mayoría de las formas de fusión espinal, el cirujano retira las articulaciones facetarias entre los niveles de la columna que necesitan fusionarse, lo cual descarta a las articulaciones facetarias como fuentes probables de síntomas a futuro.

Osteoartritis

¿Qué es la osteoartritis?
La osteoartritis es la forma más común de artritis, la cual afecta a millones de personas alrededor del mundo. A veces se le conoce como artritis por “desgaste”, y empeora conforme pasa el tiempo. La osteoartritis puede afectar cualquier articulación en su cuerpo, incluyendo la columna.
¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la osteoartritis generalmente se presentan lentamente, y empeoran con el paso del tiempo.

Los signos y síntomas pueden incluir:

  • Dolor
  • Sensibilidad
  • Rigidez
  • Pérdida de flexibilidad
  • Sensación de rozamiento en las articulaciones
  • Espolones óseos (pequeñas protuberancias o proyecciones de hueso)
¿Qué causa la osteoartritis?

Existen varios factores que contribuyen a la posible aparición de osteoartritis.

Estos factores pueden incluir:

  • Genética – Algunas personas pueden heredar defectos congénitos que los hagan más susceptibles al desarrollo de la osteoartritis.
  • Obesidad – La obesidad incrementa el riesgo de desarrollar osteoartritis en la columna.
  • Lesiones – Las lesiones graves en la espalda pueden incrementar el riesgo de padecer osteoartritis.
¿Cómo se diagnostica?

Tu médico realizará un examen médico completo, y podrá usar placas de rayos x para confirmar el diagnóstico y asegurarse que no sufras de ningún otro tipo de artritis. Un examen de resonancia magnética podría ser necesario para obtener un informe más detallado de la columna y los tejidos circundantes a la misma, en caso de que los rayos x no arrojen un claro diagnóstico.

¿Cómo se trata la osteoartritis?

La osteoartritis generalmente se trata, en las etapas iniciales, a través de una combinación de terapias no quirúrgicas, tales como la rehabilitación física, el ejercicio y medicamentos. La cirugía puede ser útil para aliviar el dolor cuando se agoten otras opciones de tratamiento, especialmente en el caso de fracturas de compresión vertebral.

Articulación Sacroilíaca

¿Qué es la disfunción de la articulación sacroilíaca?
La disfunción sacroilíaca es una causa común de dolor de espalda. En la mayoría de los casos, las molestias asociadas con ella pueden manejarse a través de tratamientos conservadores. Sin embargo, algunos casos requerirán cirugía en la espalda.
¿Qué son las articulaciones sacroilíacas?

La articulación sacroilíaca se encuentra localizada en la espalda baja, justo entre la columna y la cadera, y generalmente no se mueve mucho. La artritis inflamatoria (tal como la espondilitis anquilosante), la degeneración de la articulación sacroilíaca o la falta de alineación de esta articulación pueden causar dolor asociado con la disfunción sacroilíaca.

¿Cuáles son los síntomas?

Por lo general, el dolor de la articulación sacroilíaca se encuentra en los glúteos, justo a un lado de la línea media. Es generalmente unilateral, pero no siempre. El dolor puede expandirse a los muslos o a las rodillas. Generalmente es difícil encontrar una posición cómoda cuando el paciente se encuentra acostado en cama. El dolor en la articulación sacroilíaca puede volverse severo en caso de que no sea tratado.

¿Qué causa la disfunción de la articulación sacroilíaca?

Algunas causas comunes del dolor en la articulación sacroilíaca incluyen rigidez muscular, embarazo, ciertos tipos de artritis y el desgaste del cartílago entre los huesos. A pesar de que el dolor de la articulación sacroilíaca puede ser causado por un traumatismo, éste generalmente se desarrolla a lo largo del tiempo.2

¿Cómo se diagnostica?

Puede ser muy complicado diagnosticar una disfunción en la articulación sacroilíaca, por lo que se debe de realizar a través de un examen clínico. Estos síntomas pueden ser similares a los de otras condiciones comunes, tales como hernias en los discos y radiculopatía (dolor en el nervio ciático que se expande hacia la pierna). El examen físico podría arrojar resultados “normales” a menos de que el médico esté específicamente enfocado a encontrar algún tipo de disfunción sacroilíaca.

Durante la prueba, tu médico podría intentar determinar si la articulación sacroilíaca es la causa del dolor cuando se mueve la articulación. Si el movimiento causa dolor, y no se ha encontrado ninguna otra causa de dolor (tales como hernias en los discos o un examen a través de resonancia magnética), la articulación sacroilíaca podría estar causando el dolor.

Se puede realizar el diagnóstico también mediante inyecciones en la articulación sacroilíaca. En esta prueba, el médico utilizará una guía fluoroscópica (rayos x en vivo) e insertará una aguja en la articulación sacroilíaca para inyectar lidocaína (una solución anestesiante). Si la inyección alivia el dolor, se puede inferir entonces que la articulación sacroilíaca es la causa del dolor.

La disfunción sacroilíaca muchas veces se asocia con el síndrome piriforme. El piriforme es un músculo pequeño cercano a los glúteos que estabiliza la articulación sacroilíaca. Al irritarse, esto ocasiona dolor en el área. El músculo piriforme se encuentra sobre el nervio ciático, y éste puede causar dolores en las piernas y en los pies. Generalmente se confunde con ciática, la cual es causada por una raíz nerviosa pellizcada en la columna.

¿Cómo se trata la disfunción de la articulación sacroilíaca?

Si se diagnostica a tiempo, la mayoría de las personas con disfunción sacroilíaca y/o síndrome piriforme mejorarían con tratamientos no quirúrgicos.

La ablación por radiofrecuencia puede utilizarse para aliviar los dolores de los pacientes que no respondan a las medidas comunes. La fusión de las articulaciones sacroilíacas es un siguiente paso muy atípico, lo cual involucra la estabilización de la articulación sacroilíaca a través de la fijación y la fusión.

Referencias:
Seimon LP. Low Back Pain: Clinical Diagnosis & Management. Norwalk, CT: Appleton-Century-Crofts; 1983.
Biblioteca Nacional Americana de Medicina

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